Herberth Cuba
Parálisis en el Día Mundial de Inocuidad Alimentaria
Impulsar acciones concretas para controlar los riesgos generados por los alimentos
El 7 de junio de cada año se celebra el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria, que el año 2026 ha tenido como lema “De la carga a las soluciones: alimentos inocuos en todas partes”. Esta celebración fue instituida por la Asamblea General de la Naciones Unidas, recién el 2018, que ha encargado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el liderazgo de las celebraciones.
Según la nota de prensa de la OMS esta celebración del 2026 se enfoca en “usar datos científicos para reducir el impacto de las enfermedades transmitidas por alimentos”. El objetivo es “sensibilizar e impulsar acciones concretas para prevenir, detectar y controlar los riesgos transmitidos por los alimentos, promoviendo así la salud humana, el comercio seguro, la agricultura responsable y el desarrollo sostenido”. La OMS aporta unas cifras relevantes, por ejemplo, que cada año en el mundo, 600 millones de personas se enferman debido a 200 tipos diferentes de enfermedades que pueden ser transmitidas por los alimentos. Es decir, una de cada 10 personas. También provoca 420,000 muertes evitables al año. Como cierre, la OMS señala que “la medición de la carga de las enfermedades alimentarias y la identificación de sus agentes causales proporcionan información clave para que los países fortalezcan su sistema de vigilancia, desarrollen intervenciones focalizadas y asignen recursos de manera estratégica. Asimismo, estos datos apoyan a los gestores de riesgos en la adopción de normas y medidas de inocuidad alimentaria basadas en evidencia y adaptadas a sus contextos nacionales”.
En ese contexto, el Ministerio de Salud en el marco del Día Mundial de Inocuidad Alimentaria, emitió una nota de prensa que señaló que través de la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (Digesa) reafirmó su compromiso de garantizar alimentos seguros para la población y como parte de sus acciones, realizó 538 vigilancias sanitarias de oficio en empresas, almacenes de alimentos industrializados y establecimientos de alimentación colectiva de instituciones educativas en el marco del convenio con el Programa de Alimentación Escolar (PAE). Digesa también desarrolla labores permanentes de vigilancia, regulación, control y asistencia técnica, promoviendo buenas prácticas de higiene y manipulación de alimentos en articulación con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) adscrito al Ministerio de Desarrollo Agrario (Midagri) y la Autoridad Nacional de Sanidad e Inocuidad en Pesca y Acuicultura (Sanipes), adscrito al Ministerio de la Producción.
En ese sentido hay que tomar en cuenta, en primer lugar, que las vigilancias sanitarias son las inspecciones y acciones de control que realiza Digesa para verificar que los alimentos y bebidas industrializadas cumplan con las normas sanitarias vigentes. Las inspecciones verifican por ejemplo que las empresas tengan buenas prácticas de higiene y manufactura, almacenamiento y transporte, así como, que se haya implementado sistemas de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP) o Principios Generales de Higiene (PHG), además, que la documentación sanitaria se ajuste a las exigencias de la Ley (Registros sanitarios o Autorizaciones, entre otros).
En segundo lugar, Digesa puede aplicar medidas de seguridad, como suspensión de registros, comiso de productos y otros, así como sanciones económicas. Como se puede apreciar, el Minsa tiene potestad sancionadora para proteger a la población. En tercer lugar, el universo potencial de vigilancia sanitaria por parte de Digesa son todas las empresas que fabrican alimentos y bebidas industrializadas a nivel nacional, sin embargo, según el Plan Estratégico del Minsa para el 2025 al 2030, la línea de base es el año 2024 que tuvo una programación de 2191 fábricas de alimentos con certificación HACCP que proveen a los programas sociales. Pero, es obvio, que han quedado fuera de la programación del Minsa almacenes, establecimientos de alimentación colectiva, restaurantes, mercados, panaderías, etc.
En cuarto lugar, la meta de vigilancias sanitarias para el año 2026 es de 3780, que corresponden al total de fábricas de alimentos para programas sociales, es decir, una cobertura del 100% para las empresas que proveen a los programas sociales. Hay que recalcar que no se han tomado en cuenta en la programación el universo de la totalidad de las otras empresas y como es obvio, si se hubiese programado el número de vigilancias sanitarias sería mayor. Aún el Minsa no ha establecido cómo resolverá esta brecha. En quinto lugar, según la nota de prensa, el Minsa, reporta 538 vigilancias sanitarias de oficio realizadas hasta junio del 2026. Si se contrasta con la meta de 3780 programadas en el Plan Estratégico Institucional 2025 al 2030, la cifra es muy baja. Aún, si consideramos sólo a las fábricas que proveen a los programas sociales, ya que representa solo el 14.2% de la meta. El propio Minsa reconoce, en el Plan Estratégico ya aludido, que “La asignación de presupuesto es insuficiente para el desarrollo de las actividades regulares, falta de profesionales, de recursos para labores de inspección y desplazamiento a nivel nacional, así como, falta de capacidad de laboratorio.”
En sexto lugar, Digesa opera de forma reactiva, es por eso, que se enfoca en los proveedores de los programas sociales, y no bajo estándares internacionales que señalan que los sistemas de inspección alimentaria deben ser proporcionales al riesgo, es decir, la frecuencia de las inspecciones no es uniforme, sino, que se determina en función del tipo de alimento, el volumen de producción y el historial de cumplimiento de las empresas. Aunque parezca increíble, la mayoría de las empresas de alimentos en Perú, particularmente las de más alto riesgo, no son inspeccionadas con la regularidad necesaria, por tanto, existe una brecha en la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos.
En séptimo lugar, las Redes Integradas de Salud, tienen entre las funciones del Jefe de Equipo de Provisión de Servicios de Salud, según el Clasificador de Cargos del Minsa, “Coordinar, planificar y monitorear acciones de vigilancia sanitaria en salud ambiental, de saneamiento básico (agua de consumo humano, playas, piscinas), higiene e inocuidad alimentaria, ecología y protección del ambiente y vectores de interés en salud pública y zoonosis en el ámbito de la RIS, según corresponda”.
Como se puede apreciar, esta función se encuentra dentro de un grupo más amplio de responsabilidades en salud ambiental, saneamiento básico y control de vectores, hecho que demuestra que la RIS actúa como el brazo territorial, junto con la autoridad sanitaria regional y nacional en estos temas (Digesa, Diris, Geresas o Diresas). La lógica es abarcar todo el territorio nacional, bajo adecuados mecanismos de coordinación y monitoreo, sin duplicar esfuerzos y bajo el principio de subsidiaridad hacia el nivel local. Si bien es cierto que las Redes Integradas de Salud se encuentran en proceso de conformación e implementación a nivel nacional, no es impedimento para que la Digesa realice las coordinaciones con la descentralización de algunas de sus funciones y tampoco las menciona en su nota de prensa de “logros” y celebración del Día Mundial de Inocuidad Alimentaria. ¡Coordinar y descentralizar por la inocuidad que protege vidas!
















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