Alan Salinas
Los jóvenes de la transición
Los partidos deben tener un rol pedagógico
Con 19 años de democracia que tenemos en el país, es necesario poner sobre la opinión pública algunas ideas que –hasta el momento— no han sido expuestas con justicia. Y me veo obligado a hacerlo, porque formo parte de ella. De aquella que vivió la etapa de niñez y pubertad en un régimen autoritario y otra de reciente régimen democrático.
Estas ideas tienen que ver con la democracia y la representación. Durante las cuatros elecciones nacionales que estamos teniendo no se ha logrado fortalecer la imagen de los partidos políticos para el mantenimiento de la democracia en el país. Como soy profesor universitario, puedo apreciar con mucha frecuencia la desconfianza que sienten muchos jóvenes hacia las organizaciones políticas. Desconfianza que pasa por calificativos como “corruptos”, “los mismos de siempre”, “electoreros” y demás adjetivos. Y ni qué decir de los que no están en las universidades. Las encuestas son claras al mostrar a los partidos como las instituciones con mayor desconfianza en el país.
Esta situación, a mediano plazo, lo que hace es generar los gérmenes de proyectos autoritarios que puedan tener legitimidad en los jóvenes disconformes. Eso lo podemos evidenciar, claramente, en los porcentajes altos de candidatos con vocación autoritaria y los constantes pedidos de cierre del Congreso.
Los partidos de tradición democrática deben mirar esos datos con mucha cuidado, porque la democracia no solo es acordarse de los jóvenes cada cinco años. Los partidos deben —vuelvo a insistir— cumplir su rol pedagógico sobre la condición moral (y no solo material) del régimen democrático, sobre la que algunos jóvenes pasan inadvertidos. De esa manera —entre otros factores— se trataría de relegitimar la labor que realizan los partidos políticos, actualmente desprestigiados.
La transición a la democracia es un hito importante para este gran desafío. Sobre ello, habría que pensar un trabajo sistemático de los asuntos pendientes que —hasta la fecha— tiene la democracia. Asuntos pendientes que abarcan cómo formar ciudadanos y la tolerancia política. Porque los peruanos no solo somos consumidores de una oferta política. No.
El país necesita un debate público sobre el nuevo pacto social que necesitamos para afirmar el aspecto moral de nuestra democracia. En el marco de esta premisa, es vital la participación de nosotros los jóvenes, de los millennials, de los que transitamos en este mundo de fluidez y de compromisos precarios.
Los partidos políticos deben tener un rol importante como canalizadores de este aspecto de la democracia. Hay temas transversales (como el medioambiental, la lucha contra la corrupción, el rol de los medios de comunicación en la sociedad, los derechos humanos, entre otros) que contribuirían al involucramiento juvenil. Solo así le daremos una salida a corto y mediano plazo a los temas pendientes de la transición democrática en el país.
















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