Dante Bobadilla

La mafia captura el Estado

La izquierda está en el poder, pese a que el pueblo votó por la derecha

La mafia captura el Estado
Dante Bobadilla
02 de octubre del 2019


Hace tiempo que vengo diciendo que Vizcarra es lo peor que ha llegado a la presidencia. No me he equivocado. El nefasto gobierno de Vizcarra será recordado por la persecución política, el allanamiento de partidos, el abuso jurídico de la prisión sin juicio de Keiko, la anulación del indulto a Fujimori, el acoso fiscal a Alan García (que lo llevó a preferir la muerte), las campañas furiosas de una prensa basura, el crecimiento descontrolado de la delincuencia, el declive de la economía y el golpe de Estado. Triste récord para un charlatán barato que volvió a engañar al pueblo con el disfraz gastado de luchador anticorrupción.

No me extrañaría que el próximo presidente sea Julio Guzmán, quien ya salió a las calles a marchar con su disfraz de luchador anticorrupción, repitiendo las mismas boberías contra el fujimorismo que se vienen escuchando desde los días de Toledo. Cualquier trepador de baja estofa tiene éxito con eso. Y luego dicen que el pueblo es sabio. Tan sabio que hoy aplaude al dictador Vizcarra como salvador de la patria, después de tragarse el cuento de que no ha hecho nada por culpa del Congreso.

Lamentablemente la gente es muy inculta. Se alimenta de titulares de portada y clichés repetidos en los medios por periodistas ignorantes y fanatizados. Por eso Montesinos creó la prensa chicha para la campaña del 2000. No eran más que portadas sin contenido que se colgaban en los quioscos. Eran anzuelos para bobos, y dieron muy buenos resultados porque las candidaturas de Andrade y Castañeda se desinflaron como globos.

En este siglo, la mafia caviar ha hecho progresos notables. Ya toda la gran prensa es una prensa chicha. Ahora el soborno se factura como publicidad del gobierno. Los periodistas son llevados por empresas corruptas a dictar “talleres de periodismo” por todo el país, a cambio de defender a los políticos que hacen negocios con la mafia, o a los fiscales que le aseguran sus pagos mediante convenientes acuerdos. Pero todo es presentado a la gente como una lucha feroz contra los corruptos. Y la corrupción, ya se sabe, es el fujimorismo.

Y con ese mismo cuento la mafia ha tenido el cuajo de dar un golpe de Estado para evitar perder el control del Tribunal Constitucional. Quienes tienen copadas las instituciones han acusado al fujimorismo de querer copar las instituciones. El truco del delincuente que acusa al otro con total cinismo y frialdad. El pleito de callejón que Vizcarra y el premier Del Solar armaron en el Congreso para torpedear la elección de los nuevos magistrados del TC revela el nivel de desesperación al que habían llegado. Ahora ya no solo mantienen su control del TC, sino que son dueños de todo el Estado. La mafia caviar está de fiesta y sus guaripoleras de la prensa celebran. Y hay una buena masa de borricos aplaudiendo en las calles el show de la mafia, convencidos de que la corrupción es el fujimorismo. Así estamos.

El Perú ha sido capturado por una mafia que no quiere soltar el poder ni compartirlo. Una mafia que ha prostituido a la prensa y pervertido la Constitución mediante un bufete de juristas de alquiler, que no solo han abusado de interpretaciones bastardas, sino que han recurrido al viejo truco de la izquierda, que es llevarlo todo al plano político, donde ya no valen los principios jurídicos sino el poder real. Así han puesto al país en una situación penosa. Hoy la izquierda está en el poder pese a que el pueblo peruano votó por la derecha en el 2016. 

Lo que nos queda es la resistencia. Por mi parte no reconozco a Vizcarra como presidente. Debemos llenar el país de mensajes de rechazo a este dictador barato y exigir que se vaya. Es ahora cuando realmente existe una crisis política. Es ahora cuando se debe convocar a elecciones generales evitándole al país unas ridículas elecciones parlamentarias para completar el período. Si Vizcarra no lo hace es porque no piensa en el bienestar del país sino en la captura del Estado. Es ahora cuando debe dar el paso al costado. Pero no lo hará. Lo que se viene, con total seguridad, es la Asamblea Constituyente y la vuelta al pasado. Tenemos todo el pasado por delante. La moraleja que debemos sacar de todo esto es que nunca más deben poner a un rojo en su plancha presidencial.

Dante Bobadilla
02 de octubre del 2019

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