Ursula Chamochumbi
El valor de la vida para el Gobierno peruano
Los 1,200 niños prematuros muertos en hospitales del Estado
Muy pocas cosas hay más aborrecibles que la muerte de un niño por descuido, maldad, ineficiencia o indolencia de otros seres humanos. Ahora pensemos en la muerte de 1,200 ¿cómo llamamos a eso?
Mientras escribo pienso en cómo algunas personas tratan de convertir esto en solo unas cifras, o en cómo culpan a los “conservadores” por estar en contra del mal llamado enfoque de género y de que se implemente en las escuelas del país (al parecer estos pseudo seres humanos ignoran que el currículo promovido tan insistentemente por el Ministerio de Educación ya se aplica en nuestros colegios estatales y en muchos privados). Según dicen, la muerte de tantos niños es culpa del embarazo adolescente, así como lo leen, no es culpa del presidente y sus ministros que, entre otras cosas, prefieren gastar más de S/ 586 millones (solo entre enero y julio del 2019) en asesorías y consultorías en lugar de abastecer a los hospitales correctamente. No, para ellos es culpa de la gente pobre, siempre lo es. No hay duda de que cuando se trata de defender el vil metal, algunos pierden hasta la vergüenza.
Aunque ya lo hice en redes sociales, me parece importante desviarme por un minuto e insistir por aquí, en que el enfoque de género incentiva abiertamente el inicio de la actividad sexual en adolescentes, por lo tanto es un despropósito que se pretenda culpar a la supuesta falta de este enfoque de los embarazos adolescentes, ya que es él mismo el que los propicia. Tenemos muchos ejemplos a nivel mundial. Pero eso lo trataremos más detalladamente en otra columna.
Volviendo al tema, es necesario que sepamos diferenciar claramente cuál es el problema. Aunque quisiéramos culpar al Congreso de todos los males del país, la verdad es que eso no puede hacerse porque este poder del Estado no tiene las funciones que el Ejecutivo y los gobiernos regionales sí tienen. Por tanto, es mezquino –por decir lo menos– intentar culparlo de la escasez de incubadoras en los hospitales del país. Más aún, parece una burla y creo que cualquier persona con un mínimo de moral y decencia estará de acuerdo en que burlarse de una situación como esta es deplorable.
Además del gasto en consultorías y asesorías ya mencionado, el Estado ha pagado más de S/ 850 millones en publicidad estatal en lo que va del año. Ese dinero se ha ido a empresas privadas que, como cualquier otra, deberían vivir de su propia producción, no de los impuestos que todos pagamos. La pregunta se cae de madura: ¿por qué el presidente y sus ministros prefieren pagar cantidades astronómicas a personas y empresas cercanas, en lugar de darle mejor calidad de vida o incluso vida a la población que paga los impuestos que ellos tan alegremente gastan? Creo que jamás tendremos respuesta directa a esa pregunta. Sin embargo, eso no quita que exijamos sanciones para todos esos ineptos e ineptas, corruptos y corruptas, por cuya falta de ética, responsabilidad y humanidad tantos niños han perdido la vida, dejando además a madres y padres sumidos en la desesperanza y en el dolor de la pérdida.
Tampoco perdamos de vista a los presidentes regionales, esos que reciben tanto dinero del Estado como de empresas privadas, y que lo gastan en hacer estatuas en las plazas o “remodelar” con muy mal gusto las municipalidades. Ellos, que para azuzar a la población son buenos, para ejecutar su presupuesto son nulos. Sepan ustedes, responsables directos, indirectos y defensores de lo indefendible, que un día la verdadera justicia los alcanzará y tendrán que responder por esas 1,200 almas.
















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