Ursula Chamochumbi
Devoradores de impuestos
Alimentamos a un Estado obeso, colmado de burocracia
Nadie en su sano juicio —aparte de los comunistas y similares, claro— podría negar que la empresa privada es mucho más eficiente para crear riqueza que el Estado, que de por sí no la crea, sino que gestiona el dinero que los contribuyentes le damos a través de nuestros impuestos. Yo soy un poco más optimista que muchos y creo que, bien aplicadas, hay una serie de medidas que contribuirían a que el Estado también se convierta en un generador de riqueza. Pero lamentablemente estamos en el Perú y los males endémicos que sufrimos —al menos por el momento— nos demuestran que crecer de esa manera no va a ser posible. No es que quiera ser pesimista; pero basta ver la cantidad de dinero que gasta el Estado de acuerdo a su conveniencia. Y ojo, eso también es corrupción.
Alimentamos a un Estado obeso y empachado, colmado de una burocracia anti técnica, que se quedó perdida en las primeras décadas del siglo pasado y que no aporta absolutamente nada a los requerimientos más simples de la población, mucho menos a sus necesidades. Como no puede ser de otra forma, todos (personas y empresas) tenemos que seguir pagando impuestos, porque de lo contrario la SUNAT nos despedaza sin compasión. Claro, hay que entenderlos, si no desangran a los contribuyentes, con qué dinero pagarían los almuerzos, pasajes, escolaridad, vestimenta, bonos y demás lujos que reciben los trabajadores de esta entidad del Estado, aparte por supuesto, de sus exorbitantes sueldos. No es una empresa privada, no genera riqueza; pero gasta más que cualquiera. Son millones de soles los que gastamos los contribuyentes en esos pocos suertudos.
Así como este ejemplo existen muchos otros. La Contraloría General de la República, en un informe presentado en abril de este año, encontró que los recursos públicos no están siendo bien administrados. Y eso que solo revisaron los devengados entre diciembre 2018 y enero 2019. Se encontró que muchas entidades públicas —principalmente de los sectores Economía, Educación, Salud, Trabajo, Cultura, Inclusión social, etc.— no habían cumplido con las normas y disposiciones vigentes; por lo tanto, había gastos irregulares por S/ 457 millones. Sí, señores, nosotros trabajamos por el dinero y ellos lo gastan como mejor les parece.
Ante la luz de las evidencias, si hubiera voluntad encontraríamos mecanismos que ayuden al Estado a administrar mejor el dinero que le confiamos los ciudadanos. Un buen ejemplo de eso es el mecanismo denominado “Obras por impuestos”, basado en una ley promulgada en el Gobierno de Alan García, que incrementa la eficiencia de la inversión pública, trasladándole la financiación y ejecución de obras de infraestructura a empresas privadas, que sí saben de manejo efectivo de fondos. Estas empresas se encargan del trabajo y luego recuperan su inversión, a través de certificados que son emitidos por el MEF y que les sirve para el pago del impuesto a la renta.
Justo ayer, la ministra de Educación, Flor Pablo, inauguró las nuevas instalaciones de un colegio en Ica que fue posible gracias a este mecanismo. Por supuesto en su presentación de dicha obra en redes sociales, el Minedu no mencionó que quien construyó el colegio fue el BCP, siguiendo con la línea de adjudicarse logros ajenos. Nuevamente, hay que tratar de entenderlos, esto es mejor que inaugurar carreteras sin asfaltar.
Leyes como esta reducen las posibilidades de corrupción en el Estado. Y este mismo, sabiendo que sufre un mal generalizado, debería buscar otras formas de que el dinero circule entre las personas y empresas que sí generarían riqueza para ellos mismos y sus comunidades, en lugar de continuar recibiendo lo que claramente no sabe administrar.
















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