Ursula Chamochumbi

Amistades peligrosas

Las relaciones entre el presidente Vizcarra y su fiscal favorito

Amistades peligrosas
Ursula Chamochumbi
28 de agosto del 2019

 

Nadie puede negar que nos encontramos en un show permanente, una seguidilla de actos bochornosos interpretados principalmente por el gobernante de turno y su entorno. Sí, esa es la verdad, aunque muchos no quieran verla. Algunos pueden –por odio, ignorancia, obnubilación, etc.– resistirse a creerlo o pensar que los que se oponen al régimen opinan motivados por sus propios intereses; sin embargo, si miramos los fríos hechos, sin apasionamientos y con objetividad, encontraremos más que indicios.

La relación del fiscal José Domingo Pérez y Martín Vizcarra es larga. Dicho fiscal estuvo a cargo de la investigación que se abrió en contra de Vizcarra por los delitos de violencia y secuestro en el “Moqueguazo”, protesta en la que se agredió salvajemente a las fuerzas del orden. Una investigación que, sin embargo quedó en nada porque el fiscal decidió archivar el caso. Esta decisión le valió a Pérez una investigación por inconducta funcional de parte de la Oficina Desconcentrada de Control Interno de Moquegua.

No sorprende, entonces, que tiempo después, cuando el ex fiscal de la nación Pedro Chávarry intentó no ratificar a los fiscales Pérez y Vela como integrantes del equipo especial Lava Jato, Vizcarra haya dejado plantado a Bolsonaro en su juramentación al cargo de presidente del Brasil, para venir a defender a los fiscales que –por alguna “extraña y desconocida” razón– son de su preferencia. Tampoco sorprende que en el Gobierno de Vizcarra se haya nombrado a Vanessa Medina Muñoz –esposa de José Pérez– como directora de la Dirección de Compras Corporativas del Estado, con sueldo de funcionario de confianza, a pesar de estar comprendida en los impedimentos que señala el artículo 11 del Decreto Legislativo N° 1341. En los pasillos de la Fiscalía se dice que Pérez despacha directamente a Vizcarra. Y como todos sabemos, “cuando el río suena es porque piedras trae”.

Ahora tenemos en ciernes el caso Chinchero, cuyas irregularidades en la firma de la adenda son más que evidentes. Partiendo desde el momento en el que pudimos escuchar el audio en el que tanto el primer ministro como los ministros de Transportes y Economía presionaban al contralor para que diera el OK a la adenda. Esta situación, que en cualquier parte del mundo hubiera sido un escándalo, aquí pasó casi desapercibida, ocasionando además un cargamontón mediático contra el contralor de ese entonces, Edgar Alarcón. Algo que nos hace recordar la situación de Pedro Chávarry cuando se enfrentó a Vizcarra. Parece que ese fuera el modus operandi del presidente accesitario. Sabemos que la madeja del caso Chinchero recién se está desenredando. Esperemos que con el transcurrir de los días nos enteremos, con toda certeza, de todo lo que esconde.

Estos son solo algunos ejemplos que, sumados a las 46 denuncias con las que Vizcarra cuenta, deberían darnos luces acerca de la persona que está gobernando el país. Alguien que no muestra avances y, sin embargo, se atreve a sumirnos en una crisis política por los permanentes enfrentamientos que causa con el Congreso, al que tampoco está dejando trabajar. Sus ministros contribuyen también a dichos enfrentamientos y además han demostrado una capacidad casi nula de gestión, acompañada de ideas que distan mucho del modelo económico que los peruanos escogieron con PPK.

Dicho esto, me pregunto ¿dónde están los peruanos valientes que luchan por su país? ¿Acaso es tan difícil mirar directamente a los hechos y analizarlos? “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”. Abramos los ojos y encontremos la fuerza que necesitamos para exigir a este gobierno y a todos los que lo conforman que hagan lo correcto por el bien del Perú, porque ellos no son los dueños del país.

 

Ursula Chamochumbi
28 de agosto del 2019

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