Ursula Chamochumbi

Al borde del abismo

Un presidente que conspira contra un proyecto aprobado por su Gobierno

Al borde del abismo
Ursula Chamochumbi
14 de agosto del 2019

 

Desde hace varios meses, los peruanos venimos presenciando una serie de eventos que lindan con lo increíble. Desde un presidente accesitario que ignora los aspectos básicos de la política y, sobre todo, de la administración de un país, hasta periodistas que se creen dueños del Perú solo porque tienen un gran colchón extranjero. Pasando, por supuesto, por un actor que de buenas a primeras se vio convertido en premier, y que ha declarado públicamente —y sin sonrojarse— su incapacidad para el cargo; pero claro, no renuncia a él. Tenemos de todo como en botica. Pero esto, lejos de ser gracioso o anecdótico, es un problema muy grave.

En el Perú hemos perdido la capacidad de escandalizarnos. Estamos tan polarizados que muchas veces nos encontramos a nosotros mismos defendiendo a capa y espada a nuestro sector político (pro o anti Vizcarra) y no nos damos cuenta de que, tal vez, estamos perdiendo la perspectiva. Por supuesto, en gran medida le debemos estos defectos a la mayoría de medios de comunicación y a sus representantes, que de un tiempo a esta parte hacen gala de su baja estofa insultando, por redes sociales y en sus programas, a cualquier político, empresario o periodista que piense diferente que ellos.

Gracias a toda esa manipulación —que, por supuesto, no viene solo de los medios, sino que se gestó con más fuerza y desparpajo desde el gobierno de Ollanta Humala—, es que hoy vemos, algunos con estupor, cómo los adormilados ciudadanos peruanos siguen defendiendo a su presidente accesitario, a pesar de que en un audio se le escucha conspirar con las autoridades de Arequipa en contra de un proyecto minero al que su mismo gobierno le dio la licencia de construcción. El presidente hace y después trata de deshacer, lo que demuestra que no tiene un plan trazado y tampoco la capacidad para buscar soluciones, destrabar o ejecutar, nada de nada.

Aquí no estamos hablando del administrador de un restaurante que no hace bien su trabajo y está llevando a la quiebra ese negocio. Estamos hablando de millones de soles que se desperdician todos los días en manos de gente que no tiene la menor idea de cómo gobernar, de gente que no está comprometida con el Estado, de personas totalmente inconscientes, a quienes no les preocupa que un día de estos, en medio de los enfrentamientos diarios en Arequipa, muera un campesino o muera un policía. Eso es muy grave.

Al Perú le ha costado mucho levantarse después de las continuas debacles económicas que sufrimos. Y ahora, con una facilidad sorprendente, un grupúsculo de personas nos vuelve a conducir al vacío. Porque anular una licencia como la de Tía María no es un asunto simple y sin consecuencias. Ese acto le costaría al Perú, en términos macroeconómicos, incluso su buena calificación crediticia y la perspectiva podría pasar de “estable” a “negativa”. Da la impresión de que no hay estabilidad jurídica en el país y que el gobierno es débil y no puede enfrentarse, aún amparado en la ley, a cualquier demanda ciudadana que no se condice con los intereses del país.

En términos más cotidianos, algo que golpea al ciudadano común es la falta de inversiones. Muchas empresas podrían dejar sus planes de inversión en el Perú, pues la imagen que estamos dando es la de un gobierno que no respeta la empresa privada, ni sus propios acuerdos o decisiones. Esta es una situación muy delicada. Tratemos de prender la luz en nuestro interior para así darnos cuenta de que la solución está en nosotros.

 

Ursula Chamochumbi
14 de agosto del 2019

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