La próxima visita de Keiko Fujimori a El Salvador debe producir...
La presidente Keiko Fujimori ha advertido que el Perú enfrentará un mega Niño, cuya magnitud superaría los desastres ocasionados por los fenómenos climáticos de 1982-1983 y 1997-1998. El primero afectó a aproximadamente 1,33 millones de personas en 17 departamentos, ocasionó 512 fallecimientos, generó pérdidas estimadas en US$ 3,000 millones y provocó una caída del PBI del 11.6% en 1982 y más del 10% en 1983. Durante el segundo, las inundaciones y los deslizamientos impactaron a 23 departamentos, dejaron 366 fallecidos y causaron daños calculados en US$ 3,500 millones, equivalentes al 4.5% del PBI de ese año.
Frente a estos antecedentes, el escenario actual exige atención inmediata. Desde el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) se estima que 12,5 millones de personas, 5,8 millones de viviendas, 6,889 establecimientos de salud y 60,292 instituciones educativas están expuestos a riesgos altos o muy altos por movimientos en masa y huaicos, producto de las lluvias extremas.
No obstante, la capacidad de respuesta institucional presenta deficiencias importantes. Desde APOYO Consultoría se advierte que el 91% de los gobiernos regionales y locales carece de estudios de evaluación de riesgos, mientras que el 69% no cuenta con un plan vigente de prevención y reducción del riesgo de desastres. A ello se suma que el 92% de los distritos carece de un plan aprobado de gestión reactiva. Estas limitaciones dificultan la identificación de zonas peligrosas, la organización de evacuaciones y la movilización de recursos durante una emergencia.
Las consecuencias alcanzarán a la economía. El 23.7% del PBI nacional se concentra en regiones altamente vulnerables, donde la interrupción de actividades productivas podría ocasionar pérdidas cercanas a S/ 291 millones diarios. Asimismo, desde el Banco Central de Reserva se redujo la proyección de crecimiento económico para 2026, de 3.4% a 3.2%. Es más, desde el Instituto Peruano de Economía se pronostica que las interrupciones de carreteras podrían dificultar el abastecimiento y generar aumentos temporales en los precios de los alimentos durante los primeros meses de 2027.
A nivel territorial, Lima concentra la mayor cantidad de zonas críticas, pues posee gran parte de los 702 distritos en riesgo “muy alto”. Lurigancho-Chosica, Chaclacayo y Ate enfrentan amenazas asociadas a quebradas y laderas; mientras que Carabayllo, Comas, Puente Piedra y San Martín de Porres presentan riesgos vinculados al desborde del río Chillón. En la cuenca baja del río Rímac, Cercado de Lima, San Juan de Lurigancho, El Agustino y el Rímac sufrirían severas afectaciones en infraestructura. Por su parte, Cieneguilla, Pachacámac y Lurín están expuestos al desborde del río Lurín; lo que interrumpiría la conexión de la capital con el sur del país.
La costa norte también requiere atención. Tumbes y Piura experimentaran precipitaciones intensas, mientras que Lambayeque, La Libertad y Áncash también enfrentan riesgos importantes: desde la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) se han identificado 101 infraestructuras de agua potable y saneamiento con vulnerabilidad crítica en estas cinco regiones. Por el contrario, Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua, Tacna, Loreto, Ucayali y Madre de Dios tendrían una disminución de las lluvias que generaría sequías que afectarían su sector agrícola.
Se debe movilizar a todo el Estado, a la sociedad y al sector privado para enfrentar las posibles emergencias y tragedias que causará el evento climático. Y en los últimos gobiernos no se han hecho obras de prevención.
















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