Editorial Economía

Las posibilidades de un gran salto en el turismo nacional

Seguridad, institucionalidad e infraestructura serán claves para el crecimiento del sector

Las posibilidades de un gran salto en el turismo nacional
  • 14 de octubre del 2026


El turismo peruano se encamina a representar el 3.7% del PBI al cierre de 2026, según las proyecciones del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Se trata de una recuperación importante para una actividad que generaba alrededor de US$ 4700 millones en 2019 y que alcanzó US$ 5300 millones en ingresos en 2025. Sin embargo, el verdadero desafío está por delante: llevar la participación del turismo al 5% del PBI hacia 2031, como ha planteado la viceministra del sector, Liz Valencia.

Las cifras demuestran que el turismo constituye una oportunidad económica que el Perú no puede desaprovechar. Durante el primer semestre de 2026 llegaron al país 1.6 millones de turistas internacionales. Cada visitante extranjero permanece, en promedio, diez noches y gasta aproximadamente US$ 1232. A ello se suma la proyección de PromPerú de 48.4 millones de viajes de turismo interno y más de US$ 7313 millones en ingresos para este año. El sector, además, sostiene alrededor de 1.6 millones de empleos directos e indirectos.

Pero contar con atractivos naturales, históricos y culturales no basta para convertir al Perú en una potencia turística. Para que el crecimiento se mantenga y alcance la meta de 2031, es indispensable resolver tres problemas que limitan el desarrollo de esta actividad: la inseguridad, la debilidad del Estado de derecho y la insuficiencia de infraestructura.

El primer obstáculo es la inseguridad. Ningún destino puede consolidar su atractivo internacional si los visitantes perciben que están expuestos a la criminalidad, la violencia o los conflictos recurrentes. El Travel & Tourism Development Index 2024 del Foro Económico Mundial incorpora precisamente la seguridad entre los factores que condicionan el entorno turístico. La conclusión es evidente: promover los destinos peruanos en el extranjero pierde eficacia si el Estado no garantiza condiciones adecuadas para recorrerlos.

El segundo problema es la debilidad del Estado de derecho. La inversión turística necesita reglas previsibles, trámites eficientes y autoridades capaces de gestionar adecuadamente los destinos, el patrimonio y los servicios públicos. También requiere coordinación entre los distintos niveles de gobierno para evitar que la burocracia y la incertidumbre jurídica se conviertan en obstáculos para nuevos proyectos. El propio índice del Foro Económico Mundial considera el entorno empresarial, la estabilidad de las políticas y la carga regulatoria como factores que inciden en el desarrollo del sector.

El tercer desafío es la infraestructura. El Perú posee una oferta turística extraordinaria, pero su aprovechamiento depende de una mejor conectividad y de la capacidad para distribuir a los visitantes hacia regiones que hoy no reciben los flujos que podrían atraer. En esa dirección, el Mincetur ha señalado un portafolio de proyectos turísticos que supera los S/ 3.500 millones, con iniciativas vinculadas a Choquequirao, el Colca, el corredor Macro Norte JICA, las Playas del Norte y el eje noramazónico, donde Kuélap destaca como uno de los principales atractivos.

La infraestructura aeroportuaria y terrestre resulta fundamental para que los turistas puedan llegar a los destinos y desplazarse entre ellos. Por eso, los proyectos anunciados deben traducirse en inversiones ejecutadas, mejores servicios y condiciones que permitan desarrollar nuevos circuitos turísticos. No basta con identificar el potencial de una región: es necesario conectarla con los mercados y ofrecer las facilidades que exige una actividad competitiva.

La distancia que separa al Perú de las grandes potencias turísticas revela la magnitud de la tarea. Francia recibió 102 millones de turistas en 2025 y España, 93.8 millones. El Perú, pese a los reconocimientos de los World Travel Awards como Mejor Destino de Sudamérica, Mejor Destino Cultural y Mejor Destino Culinario, recibió apenas 3.4 millones de turistas internacionales ese mismo año. Además, mientras las llegadas internacionales al país crecieron 4.9%, el turismo mundial avanzó 11.7%.

La diferencia muestra que los reconocimientos y la riqueza de nuestros atractivos no se traducen automáticamente en más visitantes. Hace falta una política sostenida que convierta esas ventajas en resultados económicos concretos.

Alcanzar el 3.7% del PBI en 2026 será un avance relevante. Pero llegar al 5% en 2031 dependerá de que el Gobierno asuma con seriedad los desafíos de seguridad, institucionalidad e infraestructura. El Perú tiene los atractivos, la demanda y un mercado interno con enorme potencial. Lo que necesita es construir las condiciones para aprovecharlos y convertir el turismo en una fuente creciente de inversión, empleo y desarrollo para todas las regiones.

  • 14 de octubre del 2026

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