Dante Bobadilla
La historia según la izquierda
Nadie altera más la historia que la izquierda
Un conocido locutor de radio, ex trotskista para mayores señas, no se cansa de repetir que la izquierda recuperó la democracia, no solo de la “dictadura” de Fujimori sino incluso de la dictadura militar de los setenta. Nadie altera más la historia que la izquierda, y esto es obra no solo de periodistas con espacios públicos, sino también de intelectuales progresistas que reinan a sus anchas en los ambientes académicos, sin que nadie les responda a su mitología.
Primero habría que decir que la izquierda no solo no recuperó ninguna democracia, sino que hasta cogobernó con el dictador Velasco. La casta de asesores de la dictadura militar fue enteramente de izquierda; principalmente en el Sinamos, el COAP y el Inide, desde donde pergeñaban la doctrina de la revolución. Más tarde, finalizada la dictadura, estos intelectuales formarían las primeras ONG para seguir con su labor de asesoría del Estado.
La izquierda sindical salió a protestar tras la caída de Velasco, pero contra las alzas que se daban en cada “paquetazo”, que eran cuando el Gobierno tenía que actualizar los precios controlados. La izquierda nunca antes protestó contra la dictadura. Los paros se sucedieron desde que Morales Bermúdez empezó a quitarles las gollerías, como el cierre de Sinamos. El plan de transferencia de MB incluyó una Asamblea Constituyente, que tuvo por mandato de santificar las reformas revolucionarias. El plan se cumplió y las reformas velasquistas quedaron consagradas en la Constitución de 1979 que nos llevó —junto con Sendero Luminoso, el MRTA y Alan García— a la peor debacle de nuestra historia.
Tampoco es verdad que la izquierda recuperara la democracia en las calles luchando contra la dictadura de Fujimori, como narra el cuento infantil de la izquierda. ¡Por favor! Basta de delirios. ¿Qué clase de dictadura renuncia y convoca a elecciones autoexcluyéndose, dos días después del escándalo mediático provocado por el video de un asesor? Ya pues, no insulten la inteligencia de la gente. Una dictadura jamás suelta el poder. Primero saca tropas a las calles, como hace Maduro. El gobierno de Fujimori jamás fue una dictadura, por más que la izquierda mendaz se empeñe en esa mentira día y noche.
No pasaron ni cuarenta y ocho horas de la difusión del video Kouri-Montesinos cuando Fujimori apareció en TV renunciando y convocando a elecciones. Ni siquiera hizo falta marcha alguna. ¿Qué dictadura hace eso? La plaga de trepadores que salió a las calles después solo formó parte del circo de aprovechados que se empujaron para tomar el poder por asalto, con el cuento de la lucha contra la corrupción. El mismo grupete que hasta hoy nos viene gobernando.
Así que no me vengan con el cuento de que la izquierda recuperó la democracia. Nunca lo hizo. Al contrario, aplaudió al dictador Velasco, como hoy apoya a Maduro. ¿Y quiénes se subieron al camión de Toledo? ¿No fueron acaso los caviares? Muchos se quitaron rápidamente la camiseta fujimorista para colocarse la vincha toledista y posar como luchador por la democracia y la moral. Así entramos a la era de los camaleones caraduras, que después de estar en la planilla del Estado fujimorista saltaron a la prensa como antifujimoristas radicales.
¿Qué han hecho en estas casi dos décadas los famosos defensores de la democracia y la moral, y luchadores anticorrupción? Además de montar la más perversa y enferma cacería antifujimorista, con organizaciones dedicadas exclusivamente a atacar a Keiko y denigrar a los noventa, con un frente mediático capturado por la caviarada, con el manejo descarado de fondos públicos para favorecer a la red de organizaciones progresistas, con chacales fiscales armando shows, hemos terminado en la peor podredumbre que jamás hayamos imaginado en la política peruana. Y son ellos los que nos quieren dar lecciones de moral y lucha contra la corrupción. ¡Por favor!
















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