David Auris Villegas

El futuro empieza en la educación inicial

En la celebración del Día de la Educación Inicial

El futuro empieza en la educación inicial
David Auris Villegas
25 de mayo del 2026

 

Mientras en este mes de mayo los elegantes funcionarios celebran la educación inicial entre discursos, globos, aplausos y desfiles de niños sonrientes junto a sus maestras, más de 400,000 niños pobres del Perú observan esa alegría desde lejos, desde sus montañas, caminos polvorientos o desde las rendijas de sus humildes moradas, y sin desayuno. Miran en silencio, con lágrimas rodando por sus mejillas y el corazón repleto de tristeza, soñando ponerse un uniforme y una mochila, y tener una maestra que los abrace con cariño y amor.

Sin embargo, en medio de este dolor humano, el mundo dominado por la inteligencia artificial, la robótica y los avances científicos exige genios y líderes, olvidando que el verdadero futuro de la humanidad nace en la educación inicial. Es allí donde los niños aprenden a pensar, crear y amar.

Dada la importancia de la educación inicial, que muchas veces define el éxito o fracaso de las personas, el Perú celebra cada 25 de mayo el Día de la Educación Inicial, siguiendo los postulados de la UNESCO y el legado de María Montessori. Esta fecha honra la memoria de las educadoras Emilia y Victoria Barcia Boniffatti, quienes en 1931 fundaron el primer jardín público de infantes del país con el propósito de impulsar una educación gratuita y accesible para los niños más humildes.

Con estas ideas se entiende que la educación inicial desarrolla el aprendizaje desde la primera infancia. Sin embargo, Perú y muchos países en vías de desarrollo aún no comprenden el poder de la educación inicial. Esta punzante realidad peruana se desnuda en 2025, cuando el Minedu y el INEI informaron que más de 400 mil niños de 3 a 5 años no asisten a educación inicial, principalmente de sectores pobres y marginados.

Esta triste realidad se debe a la deficiente política educativa que abandona a los niños más vulnerables y profundiza su pobreza y exclusión. Miles crecen sin oportunidades ni desarrollo, debilitando nuestro capital humano. Lo más triste es pensar que, entre esos niños olvidados, podrían encontrarse futuros científicos, líderes y grandes personas capaces de mejorar nuestra sociedad.

Para construir una sociedad más equitativa, debemos garantizar que todos los niños de cero a cinco años accedan a la educación inicial. Solo así sembraremos felicidad y luz en el camino de la humanidad.

David Auris Villegas
25 de mayo del 2026

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