David Auris Villegas
El Día del Idioma
Y el libro como superpoder contra los molinos de la ignorancia
Durante el mes más letrado del año, mientras conversaba con estudiantes de secundaria sobre las proezas de Don Quijote de la Mancha, de pronto un esmirriado y astuto adolescente dijo: “Soy don Quijote virtual y derribaré las tareas que nos torturan”. Al escuchar este desafío su amigo, muy robusto, respondió: “Soy Sancho Panza y propongo que, en lugar de luchar a su merced, vámonos al recreo, que es el mejor bálsamo de la mañana”. La reunión estalló en risas y todos fuimos al recreo a vivir un momento mágico y literario.
Es así que a partir de estos diálogos con jóvenes soñadores y repletos de ganas de transformar el mundo como quijotes modernos, durante este abril se celebra el Día del Idioma chino, inglés y, especialmente, el 23 de abril, el Día del Idioma, Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Todo esto gira en torno al libro, el dispositivo que cambió el mundo para siempre. Un dispositivo que, además de ser a prueba de robo, tiene páginas que nos abren oportunidades para triunfar en la vida.
De manera que parece magia que Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega murieran en 1616, en una coincidencia literaria que se asocia al 23 de abril como fecha cumbre de los libros. Por ello la UNESCO declaró este día como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, convirtiendo a la lectura en un superpoder contra los molinos de la ignorancia.
En nuestras aulas y espacios de aprendizaje invitemos a los estudiantes a leer con Don Quijote de la Mancha para derribar la estupidez, reconociendo en Miguel de Cervantes Saavedra la fuerza de la crítica social, la imaginación, la justicia y el humor. También promovamos a William Shakespeare, padre de Hamlet y Romeo y Julieta, que ayudan a comprender los dilemas y emociones humanas. Finalmente, valoremos al Inca Garcilaso de la Vega con sus Comentarios reales de los Incas, que fortalecen nuestra identidad cultural desde la educación intercultural para una convivencia solidaria.
Así que, querido lector, déjate llevar de paseo por las páginas de los libros, de la mano de los escritores, y sumérgete en las maravillosas palabras de la fantasía, la alegría, la reflexión, la libertad y la creatividad. Este trajinar nos permite alcanzar nuestro desarrollo humano y nos convierte en ciudadanos capaces de construir juntos un mundo mejor.
















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