Luis Angel Pinasco

El desafío pendiente del Perú

Construir instituciones para crecer de manera sostenida

El desafío pendiente del Perú
Luis Angel Pinasco
01 de julio del 2026

 

El Perú ha demostrado que puede crecer, generar empleo y reducir la pobreza cuando existen condiciones de estabilidad y confianza. Entre 2003 y 2013, el país registró uno de los periodos de mayor crecimiento de su historia reciente, mejorando significativamente los ingresos y las oportunidades para millones de peruanos. Sin embargo, no ha logrado sostener ese desempeño en el tiempo. 

La principal conclusión de este documento es que el problema no radica en la falta de recursos, en el modelo económico ni en la capacidad del sector privado. El verdadero desafío es institucional. Cada cambio de gobierno suele traer consigo nuevas prioridades, modificaciones de programas y la interrupción de proyectos que requieren continuidad para producir resultados. Como consecuencia, se pierde eficiencia, se retrasa la inversión y se limita el crecimiento del país. 

Hoy el Perú cuenta con instituciones sólidas en ámbitos como la estabilidad monetaria y fiscal, pero no dispone de un mecanismo capaz de garantizar continuidad estratégica en la acción del Estado. La planificación existe, pero tiene una influencia limitada sobre las decisiones de inversión, la asignación de recursos y la coordinación entre sectores. 

Frente a esta realidad, la propuesta plantea fortalecer el sistema nacional de planificación estratégica tomando como base el CEPLAN, transformándolo en una institución autónoma con reconocimiento y protección constitucional, similar al modelo que ha permitido al Banco Central de Reserva del Perú preservar exitosamente la estabilidad monetaria del país durante décadas. El objetivo es dotar a la planificación estratégica nacional de un marco institucional blindado frente a presiones políticas o partidarias coyunturales, garantizando la continuidad de los objetivos de desarrollo de largo plazo, independientemente de los cambios de gobierno. 

Así como el Perú decidió proteger constitucionalmente la estabilidad monetaria mediante la autonomía del Banco Central de Reserva, hoy enfrenta el desafío de proteger también la continuidad de su estrategia de desarrollo mediante una institución de planificación autónoma, técnica y permanente. 

No se propone crear más burocracia ni reemplazar el modelo económico vigente. Por el contrario, se busca fortalecer la capacidad del Estado para coordinar, priorizar y sostener decisiones estratégicas que permitan acelerar el crecimiento, la inversión, el empleo, la transformación productiva y el desarrollo territorial. 

Los beneficios potenciales son significativos. Una mayor estabilidad institucional puede traducirse en más inversión, más empleo, mejores salarios, crecimiento de las exportaciones y una reducción más rápida de las brechas sociales y regionales. Incluso mejoras moderadas en la calidad institucional pueden generar impactos económicos acumulativos relevantes en el largo plazo.

En esencia, esta propuesta plantea una decisión estratégica para el país: continuar con un crecimiento condicionado por la inestabilidad y la discontinuidad, o construir las instituciones que permitan sostener el desarrollo de manera permanente. El Perú ya ha demostrado que puede crecer. El desafío ahora es crear las condiciones para que ese crecimiento no se interrumpa cada pocos años. 

Si la estabilidad monetaria mereció una institución autónoma, la estrategia de desarrollo nacional también merece una.

Luis Angel Pinasco
01 de julio del 2026

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