Dante Bobadilla

Del modelo no queda nada

El modelo no está agotado, está prostituido por el populismo

Del modelo no queda nada
Dante Bobadilla
03 de mayo del 2018

 

Abundan analistas y conductores de programas políticos que repiten el gastado estribillo de que “el modelo está agotado”, que “hay que hacerle cambios al modelo” o incluso que “hay que cambiar de modelo”. Algunos fingen ser muy enterados en estos temas y le reconocen ciertos méritos al “modelo”, pero sentencian con firmeza que ya no da más y que es hora de cambiar el modelo.

Una característica fundamental de la intelectualidad progresista es su pasión por crear entelequias conceptuales, lo que les facilita mucho desplegar su frondosa charlatanería, hablando de cosas de las que nadie sabe qué son exactamente, pero que todos creen saber. Esto a la par del relato que emplean para construir la realidad de la que hablan. Es decir, todo es verso. La realidad les es ajena. Escuchen a las congresistas de izquierda hablar con cara de inteligentes sobre burdas entelequias como derechos sociales, equidad de género, patriarcado, machismo, “modelo neoliberal”, etc. Echan más humo que si estuvieran fumándose un porro.

Ahora resulta que la racionalidad política es un “modelo”. Porque el único modelo que hubo en las reformas de los noventas fue la aplicación de la sensatez en la economía. No sé si se puede llamar “modelo” a reducir el gasto fiscal, evitar el déficit, bajar la inflación, mantener al Banco Central fuera de la política, impedir las aventuras empresariales del Estado y abrirse al mercado mundial. Desde mi punto de vista todo eso son solo los principios elementales de la racionalidad política. Pero como la locura ya es parte de la política, resulta que todo eso es un modelo que se puede cambiar.

Lo cierto es que el progresismo nunca esperó para pervertir este modelo de sensatez. De inmediato lo llevó a las vías de la demagogia barata y a la irresponsabilidad política. El cambio del “modelo” empezó en el gobierno de Alejandro Toledo, cuando decidió reincorporar a los trabajadores que fueron despedidos por Fujimori, mediante un exitoso proceso de reducción de la burocracia, cumpliendo con todos los apremios de ley, incluso más allá de lo debido. A toda esa gente se la resarció adecuadamente.

Sin embargo, Alejandro Toledo inició la reposición de toda esa burocracia, llegando hoy a 50,000 trabajadores reincorporados a puestos que ya no existen y sin que nadie los necesite. ¿Alguien se opuso a este absurdo despropósito? No. La demagogia e irresponsabilidad de Alejandro Toledo y Alan García nos cuestan cientos de millones arrojados al tacho. Esto fue solo una muestra de cómo empezó a pervertirse un modelo de sensatez. No vengan pues a decirnos ahora que el modelo está agotado o que ya no da más, cuando lo único que han hecho es prostituirlo.

El impulso que adoptamos en los noventa fue frenado en este milenio para empezar a retroceder. Volvieron a generar burocracia frondosa y resucitaron el gran Estado, coronando la faena con una feria de programas sociales repleta de más burocracia, filtraciones y corrupción. Paralelamente se dedicaron a combatir a la empresa privada y hacerle la vida imposible a la minería, mirando al techo mientras los bandoleros del comunismo antiminero bloqueaban los proyectos que nos daban de comer.

Prosiguiendo con la demagogia populista, resucitaron el quebrado Banco Agrario como Agrobanco, para volverlo a quebrar y volverlo a resucitar, porque en este país nunca aprenden cuando algo no funciona. Lo único que les falta es perdonar las deudas.

El modelo no está agotado, está prostituido. Ya no quedan muchas de las virtudes que tenía. Están por cambiar la Constitución para volver a crear empresas estatales de acuerdo al humor de nuestros políticos. Y hasta el fujimorismo ha contribuido en la perversión del modelo. Y es que el populismo no tiene color, infecta a la mayoría de políticos que viven ansiosos de romper la caja fiscal para financiar sus delirios.

El único modelo que tenemos, por ahora, es el populismo.

 

Dante Bobadilla
03 de mayo del 2018

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